Alemania, Turquía y Reino Unido dejan en tierra todos los Airbus A400M

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Los gobiernos de Alemania, Turquía y Reino Unido han decidido dejar en tierra de manera preventiva todos los aviones del modelo Airbus A400M tras el accidente de una aeronave de ese modelo que dejó cuatro muertos el sábado en Sevilla. “El jefe del Estado Mayor (de la Fuerza Aérea) ha suspendido las operaciones hasta nueva orden”, explicó ayer un portavoz del Ministerio de Defensa alemán, el primer socio europeo en tomar esta decisión. Alemania tiene un avión A400M, recibido a finales de 2014, con cuatro años de retraso, aunque ha encargado un total de 53 unidades.

También el Ministerio de Defensa del Reino Unido anunció que ha suspendido las operaciones de sus aviones. La Real Fuerza Aérea británica cuenta con dos A400M de transporte militar, el primero de los cuales fue entregado el pasado noviembre, y ha encargado un total de 22 aparatos, que prevé recibir durante los próximos años. “Las operaciones de los aviones A400M británicos han quedado interrumpidas mientras se lleva a cabo la investigación sobre el accidente en Sevilla”, expresó un portavoz de Defensa en un comunicado.

Mientras, el Gobierno francés autorizará únicamente los vuelos “extremadamente prioritarios” de los seis Airbus A400M que tiene actualmente. “Nuestros A400M están en operaciones y solo los vuelos extremadamente prioritarios serán autorizados” hasta que se tenga toda la información (del accidente), dijo Le Drian en una rueda de prensa junto a sus homólogos español, Pedro Morenés, alemana, Ursula von der Leyen, y polaco, Tomasz Siemoniak, en Lorient (noroeste de Francia). El ministro francés explicó que su país tiene seis aparatos Airbus A400M, con 1.700 horas de vuelo, que han actuado de manera “competente”, ya que se trata, a su juicio, de un avión “de muy buena calidad”. Por su parte, las Fuerza Aérea turca también ha suspendido los vuelos de entrenamiento de los dos Airbus A400M que tiene en su poder. La decisión de parar temporalmente las operaciones ha sido tomada “por razones de seguridad”, según medios locales.

Graves consecuencias para España

Sobre los surcos arados de la finca La Florida dedicada al cultivo de algodón y cereales yacían montañas de cenizas y un asombroso amasijo de hierros. Humo y personal de emergencias moviéndose a toda velocidad por el perímetro acotado del suceso daban cuenta de la tragedia que horas antes había acabado con cuatro vidas. Otros dos trabajadores de Airbus están hospitalizados y con pronóstico grave. Sobre la una de la tarde varios testigos vieron caer la aeronave. Desde el primer momento supieron que se trataba de un A-400M. No son expertos en aviación pero sí agricultores, propietarios de terrenos en la zona, acostumbrados a ver volar la inmensa aeronave sobre sus cabezas. Al otro lado de la carretera, la fábrica de San Pablo de Airbus, un punto neurálgico de la industria aeronáutica española, recibía posiblemente el peor mazazo de su historia.

Los testigos no dudaron en acudir a auxiliar a las víctimas. Eran esos tres héroes anónimos a los que varias autoridades agradecieron públicamente su gesto de solidaridad. Dos agricultores, según han confirmado varias personas en el lugar del accidente, fueron en auxilio de las víctimas. Un ciclista se sumó al improvisado equipo de rescate. Lograron sacar con vida a dos de los tripulantes que luchaban para salir de la cabina antes de que varias explosiones encadenadas sembraran el caos y se mezclaran con las sirenas de las ambulancias y bomberos. Una de estas personas resultó herida leve. Los testigos, horas después y aún consternados por el suceso, trataban de explicar el poderoso e inolvidable olor a destrucción que se apoderó de la zona.

El MSN023 había despegado del aeropuerto de Sevilla, a escasos kilómetros del lugar del siniestro, a las 12.45 horas. En él viajaban el piloto, copiloto, un mecánico (entre los heridos) y tres ingenieros. Todos de nacionalidad española y empleados de Airbus en su división de Defensa. Quedaban pocas semanas para que el A400M fuera entregado a Turquía. La fecha oficial estaba fijada en junio y era el tercer avión entregado al ejército turco. Acababa de ser ensamblado y se sometía a suprimer vuelo de pruebas, según fuentes de la compañía. La torre de control del aeropuerto de Sevilla recibió un aviso antes de que el aparato se precipitara contra el suelo. Durante el despegue se detectaron problemas en el tren de aterrizaje que podrían ser la causa aún no confirmada del accidente, confirmaron fuentes de la empresa aeronáutica.

“Devastada”. Es el estado que transmitía Airbus en un comunicado oficial horas después de la tragedia. Los primeros desvelos de la compañía son para los familiares y amigos de las víctimas. Un grupo de “asesores técnicos” trabajan para dar con la causa del accidente en una exhaustiva investigación interna que dará muchos dolores de cabeza a la compañía. Son muchas las especulaciones pero de momento pocas las certezas. Los testigos del accidente cuentan que el avión trató de hacer un aterrizaje de emergencia antes de estrellarse. En la maniobra arrasó una torre alta tensión de Endesa que cortó el suministro en varios puntos de la ciudad.

El avión de transporte militar es el proyecto estrella de la compañía aeronáutica en su división militar. Está específicamente diseñado para transportar personal y maquinaria de los ejércitos y también ayuda humanitaria a las zonas en conflicto. Con un tamaño descomunal, se puede ver como una gran ballena oscura en el cielo de Sevilla, sobrevolando en pruebas varios puntos de la capital desde su estreno oficial a finales de 2009. Los datos oficiales de Airbus confirman que ya se han comercializado 23 aeronaves a los departamentos de Defensa de varios países. Las imágenes del avión calcinado han dado la vuelta al mundo. Los retrasos y sobrecostes millonarios y las tensiones generadas en el consorcio europeo forzaron cambios en la cúpula de Airbus en España. Alemania, Francia, Reino Unido, Turquía, Bélgica y Luxemburgo son compradores del avión militar. España espera sus primeras entregas en 2016. Las consecuencias del accidente son imprevisibles.

Sobre la una de la tarde de un caluroso sábado de mayo una densa y altísima columna de humo negro se podía divisar desde varios puntos de la capital sevillana. Un alud de llamadas al teléfono de Emergencias 112 dieron la alerta. Aunque el siniestro ocurrió fuera del perímetro del aeropuerto se cortó inmediatamente el tráfico aéreo. Varios vuelos fueron retrasados y otros desviados a Málaga y Jerez, según confirmaron fuentes de AENA. Poco antes de las tres de la tarde despegaba de nuevo un avión. Una comisión mixta de los ministerios de Fomento y Defensa se ha puesto en marcha para investigar las causas del siniestro del avión militar

La torre de control recibió un aviso antes de que el aparato cayera al suelo. Durante el despegue ya se detectaron problemas en el tren de aterrizaje

Desde Tenerife el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, interrumpía un mitin para confirmar la noticia del accidente del avión militar con la muerte de “8 ó 10 personas”. Todos los partidos políticos han suspendido su agenda de campaña. El caos informativo reinó a partir de entonces. Los datos eran imprecisos. Se hablaba de dos heridos graves y seis desaparecidos. Había dudas sobre el personal del avión era militar o civil. Emergencias 112 activaba la máxima alerta y desplegaba un dispositivo con más de 200 personas que quedó desactivado a las nueve de la noche. El último parte médico de los hospitales públicos sevillanos Virgen del Rocío y Virgen Macarena, donde fueron traslados en helicóptero y UVI móvil, informaba de que los heridos están “estables dentro de la gravedad” tras ser intervenidos quirúrgicamente de sus lesiones.

La zona cero en la que había quedado convertido la finca testigo de la tragedia se convirtió durante la tarde en una procesión de responsables políticos. El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, la presidenta de la Junta, Susana Díaz, y el delegado del Gobierno en Andalucía, Antonio Sanz, ofrecieron información desde el lugar del suceso y a poca distancia de los restos humeantes y calcinados del avión militar de transporte más avanzado jamás construido. La presidenta andaluza esperó a Rajoy a su llegada a Sevilla y fueron juntos a dar el pésame a los familiares de las víctimas. En una sala del aeropuerto hispalense un equipo de psicólogos trataban de aliviar el impacto de la tragedia humana.

Al otro lado de la carretera, justo al lado del centro comercial Factory Aeropuerto, el parque aeronáutico Aerópolis, donde se sitúa la planta de Airbus y varias industrias auxiliares, parecía un cementerio. El accidente puede sepultar un proyecto neurálgico para el sector aeronáutico. El gabinete de crisis de Airbus tendrá que dar las respuestas. Francia y Alemania ya exigen explicaciones. Rajoy, acompañado por la ministra de Fomento, Ana Pastor, reclamó “la máxima transparencia posible” y anunció que el ministro de Defensa, Pedro Morenés, se reunirá hoy domingo con sus homólogos en Francia y Alemania. “Un suceso de estas características no es lo mejor que le puede ocurrir a una industria como la nuestra”, añadió. Las consecuencias son imprevisibles.

 

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